El caos de las suscripciones.
Pagábamos una suscripción por cada cosa: Holded para facturar, Factorial para RRHH, Notion para la documentación, Calendly para agendar, Asana para tareas, Toggl para horas, Mailchimp para newsletters… y mil más.
Cada herramienta hacía su parte — y nada hablaba con nada. Había que entrar en seis sitios cada mañana, exportar datos a mano y cruzar Excels para saber dónde estábamos con un cliente. Los costes subían; el caos también.